La vida es mucho más que teclear teléfonos y tablets. La vida es, ante todo, pura naturaleza: sentir el viento en la cara, disfrutar del aroma del tomillo y la lavanda en el calor estival o de la escarcha del amanecer, descubrir mamíferos y sus rastros, gozar de las aves y sus cantos. Esa Naturaleza que destapa sus secretos a quien se acerca a descubrirlos, con los ojos y los oídos muy despiertos y la impaciencia aparcada muy lejos.

No es necesario un documental de África para disfrutar de la vida salvaje. La tenemos muy cerca, aquí al lado, desde nuestras casetas de observación de fauna. Sólo tenemos que mirar a través de una ventana y disfrutarla.

Me llamo Andoni Llosa y soy un apasionado de la vida salvaje y de la naturaleza. Soy una de esas personas que, cansadas y hartas del papeleo y el despacho, de tanta gestión y realidad virtual, decide cambiar por completo su vida y trata de convertir la pasión en profesión. Esa pasión se engloba en todo lo relacionado con la Naturaleza: la fauna, la flora, el clima, los usos y costumbres locales, la toponimia del campo…

Hace casi dos décadas que dejamos nuestra Bizkaia natal, buscando una vida diferente, en contacto diario con la Naturaleza. La hemos encontrado en la comarca de mis ancestros maternos, un lugar privilegiado que también ha cautivado a mi hijo Ibai.

Este ilusionante proyecto que ahora emprendemos trata de crear sinergias con iniciativas locales, tanto de índole turístico como de cualquier otro campo, manteniendo el objetivo de fomentar el desarrollo local colectivo en una comarca de escasos servicios y poca población, como es la nuestra.

Andoni Llosa